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lunes, 6 de junio de 2022

Religión y Política – Cuarto encuentro para Repensar Nuestra América





Religión y Política – Cuarto encuentro para Repensar Nuestra América

El pasado miércoles 3 de marzo a las 19 h (ARG) se llevó a cabo el cuarto encuentro virtual en el marco del Ciclo de Formación “Repensar Nuestra América. Debates y desafíos para la acción política”. En esta oportunidad la temática de la clase giro en torno a “Religión y política: Frente a la crisis de representación de la democracia liberal” y para debatir sobre ello contamos con la prestigiosa presencia de Emilce  Cuda y Rafael Rodrigues Costa . La coordinación estuvo a cargo de Mariana Vázquez y Pablo Macías.

El Ciclo de Formación, organizado por el Instituto Lula, el Observatorio del Sur Global y un consorcio de universidades de la región, arrancó su segundo mes de clases virtuales, las cuales se seguirán desarrollando durante todos los miércoles de marzo.  En esta ocasión el gran tema de debate fue la religión y la política, contando para eso con la experta teóloga Emilce Cuda de Argentina y el experto en temas de religión y clases sociales Rafael Rodrigues Costa de Brasil. 

Emilce Cuda, doctora en teología, profesora e investigadora argentina en múltiples instituciones, inició su presentación haciendo una distinción conceptual entre la religión y la teología. Indicó que mientras las distintas religiones pueden cumplir un rol que colabore en el campo social y con los fines del Estado, la teología, en cambio, desacraliza ideologías y dioses mortales. En ese sentido sostuvo que la batalla cultural puede ser interpretada como una batalla teológica, que desacraliza los fundamentos liberales del capitalismo, les quita su lugar sagrado.

En otro orden de sus intervenciones, la teóloga reflexionó sobre los cambios históricos que implica el neoliberalismo a nivel cultural y religioso, un mundo que se está volviendo pos-secular: “En un mundo pos secular, al no haber representatividad política, la religión vuelve a ocupar un lugar central, el discurso pasa a ser religioso, moral, la lucha se desvía y se deja de lado las discusión por los derechos sociales”. Frente a un capitalismo financiero que deja en la pobreza a millones de trabajadores descartados sostuvo que estamos frente a una fuerte crisis de representativad política, un “62% de la población internacional desorganizada, que no toma decisiones sobre la creación, distribución ni reinversión del capital”. Es por eso que retomando el pensamiento del Papa esbozado en su última encíclica Frattelli Tutti, reafirmó la relevancia del rol de la política y los movimientos populares, que organice a los y las trabajadores y que rompan con la lógica partidaria-liberal. “Muchos de los políticos están haciendo moral mientras el jefe del catoliscismo está haciendo política” afirmó.

Rafael Rodrigues Costa, sociólogo brasilero y especializado en estudios sobre religión y clases sociales, esbozó en sus intervenciones algunas características centrales para comprender el evangelismo. En primer lugar aclaró que el crecimiento evangélico de los últimos años no fue solo en Brasil sino que se dio en toda América Latina y con consecuencias evidentes en la política regional. En segundo lugar explicó que los evangelismos son plurales, diversos y muchas veces con conflictos internos, no pueden tratarse como un movimiento homogéneo, remarcando algunas diferencias centrales con el catolicismo (entre las que se encuentra la relación con las autoridades y las escrituras).

Luego, el sociólogo describió el desarrollo histórico del crecimiento evangelista en la región, distinguiendo tres grandes etapas: el protestantismo histórico producto de la inmigración inglesa y alemana, una segunda etapa ubicada en los años de mayor desarrollo del capitalismo industrial y la urbanización que dió lugar al pentecostalismo y una tercera etapa en contexto de financiarización del sistema y mayor marginación de los trabajadores, que dió lugar al neopentecostalismo evangélico. Según Rodrigues Costa, la particularidad de este momento histórico es que el evangelismo se presenta con un proyecto de poder político propio (que incluye la disputa por los sentidos en los medios de comunicación) acompañado de una visión maniqueista de la sociedad, con una fuerte racionalidad meritócrata e individualista.

El próximo miércoles a las 19 h (ARG) nos volveremos a encontrar para debatir sobre “Estado Plurinacional y la Pacha Mama” con la invitada Gina Chavez y el invitado Carlos Viteri. Toda la información para seguir el quinto encuentro del Ciclo de formación en vivo la encontrarán en nuestras redes sociales o en la página web del Instituto Lula.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución un Micro-Logro


En el ámbito social, tenemos un concepto que le llamamos "micro-logros", son aquellas oportunidades en que las personas, tienen un avance de disminución de daño, cuando dejan de fumar una droga por otra que causa menos daño, cuando sus niveles de violencia lo bajan a través de otras prácticas, en fin. Muchos de esos micros-logros podrían ser sumamente cuestionadas desde fuera, pero para quienes hemos estado en el espacio de intervención, sabemos lo valioso que es porque la lectura que se espera dar, es una mirada holistica de la realidad, considerando también la historia tremendamente dañada que hay detrás de aquella persona.

Lo de ayer, respecto al "Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución" para mi es un "micro-logro", tenemos una historia dañada como pueblo chileno, de engaños de las fuerzas políticas, que sin duda es la responsable de este gran escepticismo. Yo personalmente, quiero creer, me cansa esa idea de pretender un "cielo nuevo y una tierra nueva" a costa del sufrimiento de la gente. No podemos desconocer tantos años de neoliberalismo en nuestras experiencias humanas, como se ha insertado un sistema al cual hoy gran cantidad de personas se siente en rebeldía. Construir nuevas características para nuestra cultura, no es algo que lo consigamos con la protesta, la protesta esta para provocar la atención de nuestras demandas, eso, millones de personas lo han conseguido. Soy testigo de un cambio de conciencia importante en tanta gente, pero así también creo que necesitamos hoy generar nuevos pasos.

¿Como continuamos? ¿Hacia donde avanzamos? No tengo esa claridad, escucharé y aprenderé, junto a otros miles que se encuentren en esa búsqueda. Divago en algunas ideas, me imagino hacia darle contenidos para ese nuevo pacto social que necesitamos, instalar necesidades y opciones de concretas de transformación, que sean significativas, para toda nuestra gente, en especial aquellas que han sido marginadas durante estos años de "Transición", necesitamos pensar y volcar propuestas que puedan asegurar el mejor vivir de las personas ancianas, las niñas, niños, adolescentes, las personas migrantes, las mujeres.

Las necesidades sociales que se plantean tienen un claro efecto por la constitución política, sin el cambio de ella, poder entregar respuesta se hace complejo, como ha sido todos estos años, ignorar el paso que se da, es parcializar una discusión a una salida a corto plazo, a través de bonos como han actuado los gobiernos durante estos años. No es sin duda el camino. No hay nada resuelto aún sino un gran camino por andar.

Lo de ayer, una micro-logro, y una gran victoria política, gracias a millones de personas movilizadas que decidieron creer que otra forma de vivir era posible. Yo les animo, a mirar con más optimismo, y que nuestra gente sienta que es una nueva victoria tras tanta lucha que algunos han perdido más que otros. Perdidas que por mucha "celebración" que pueda existir, no debe quedar olvidada, debemos protegernos para no generar más dolor, y a quienes le ha causado, intensificar los esfuerzos para buscar consuelo y justicia.

Creamos en la paz, a través de la justicia como camino de encuentro, imperfecto, con aprendizajes y con posibilidades de redención. Es mi honesta opinión.




lunes, 28 de octubre de 2019

Notas y reflexiones en torno al levantamiento de Octubre 2019 por Manuel Ossa



Estamos ya a siete días del levantamiento que cambió la figura del país y lo remeció hasta los tuétanos. La manifestación masiva de ayer viernes 26 —más de un millón doscientas mil personas en Santiago y otras tantas en regiones—, seguida hoy sábado del trabajo voluntario de cientos de jóvenes haciendo aseo en las calles, nos muestra que sopla un nuevo espíritu en un pueblo que descubre en sí mismo la inmensa potencialidad de la vida.
Pero hagamos memoria y reflexionemos sobre algunos de estos hechos buscándoles un posible significado.
***

El malestar y los hechos en la calle

Todo comenzó en Santiago el lunes 14 de octubre 2019 con una masiva protesta de estudiantes secundarios contra el alza de 30 pesos del boleto del metro. Durante dos días grupos de estudiantes irrumpieron a intervalos en algunas estaciones del metro para saltarse los torniquetes y evadir así, casi jugando, el pago del viaje. Su lema: “Evadir, no pagar; otra forma de luchar”
Al tercer día, el juego se puso serio cuando comenzó la represión policial. Se agregó entonces la protesta de padres y abuelos a la de los escolares, y pronto se unieron a ella grupos de jóvenes que destaparon violentamente la ira y la frustración acumulada durante años por contemplar impotentes que sus abuelas no podían vivir con sus pensiones miserables, o que sus madres no podían pagar tratamientos médicos urgentes, o que la vida en el barrio o en el edificio se volvía una angustia permanente entre la droga y la falta de trabajo y de espacios de juego o reunión.
Son jóvenes sin futuro, decepcionados de una educación que no cumple la promesa de prepararlos para un trabajo digno. Se comparan con exalumnos de colegios particulares de su misma edad que desempeñan cargos y funciones lucrativas. Para ellos, la evasión del pago del transporte público no es sino una manera de resarcirse de las carencias en que han sido criados y han vivido siempre. Evadir —como lo hacen los ricos con sus impuestos, sus colusiones comerciales y sus recortes a la previsión laboral, o los militares y carabineros con sus fraudes al fisco— ya se ha banalizado y se vuelve asunto de optar entre viveza o tontería.
De la ira y la indignación largo tiempo contenidas frente a las grandes desigualdades de ingreso y de estándares de vida resultó la violencia que se desató—irracional— en contra de cosas comunes —si bien aquí abunda el ejemplo de los poderosos que también abusan de cosas comunes, como el agua privatizada y el aire que contaminan. De ahí salieron la destrucción de 41 estaciones del metro y de dos de sus trenes con la consiguiente inutilización del servicio. De ahí también las quemas de buses, de farmacias y supermercados, a los que se añadieron saqueos perpetrados por otros, esta vez adultos —pues siempre hay quienes se aprovechan del pánico o, como se sospecha, lo organizan desde sus cárteles.
El trastorno del orden público en Santiago y otras ciudades trajo consigo la inseguridad o el miedo ante la falta de aprovisionamiento de alimentos y medicinas. La vida de los más débiles —bebés, ancianos, enfermos crónicos— comenzaba a peligrar. El gobierno decretó el estado de excepción en la capital y en otras regiones.
Frente al estado de excepción, se dividieron los ánimos. Algunos lo aprobaron. Los alcaldes requirieron presencia policial en las inmediaciones de los edificios de los que dependía la salud pública —farmacias, dispensarios y hospitales— y el acopio y la venta de alimentos —supermercados. También lo hicieron pequeños comerciantes y feriantes que vieron saqueadas sus tiendas..
A algunos, la bota militar les traía ominosos recuerdos de dictadura. Otros, sin estos recuerdos, los miraban con recelo, pues los sentían encargados más bien de protegerlos de enemigos externos. Y tenían razón de recelarlos, pues en muchos casos, ellos y los carabineros, volvieron al violar derechos humanos y ciudadanos elementales. En algunos barrios grupos de vecinos prefirieron constituirse en sus propios guardianes, organizando turnos y cuadrillas. Algunos políticos de la oposición condicionaron el diálogo con el ejecutivo a que los militares volvieran a sus cuarteles.
Por lo demás, los militares decepcionaron a los mismos sectores que pidieron su auxilio, por no acudir cuando se los necesitaba para impedir los saqueos. Por otro lado, los militares repelieron a manifestantes pacíficos, hiriéndolos con balines, forzándolos a golpes y causando la muerte de más de 20 personas, hiriendo a varios cientos, entre los cuales se cuentan unos cincuenta jóvenes heridos en el globo de un ojo.

Estado de excepción: nivel emergencia[1]

De cualquier manera, ninguna de las posturas referidas frente a la operación militar dejaba de tener asidero en la esencia misma del estado de excepción[2], que instaura “legalmente” una zona sin ley, —anómica—, a cargo del jefe de zona, en un límite precario entre legalidad e ilegalidad, entre el cuidado de la vida y el dominio administrativo o tiránico sobre ella, o entre el contrato social de una constitución y la arbitrariedad de un posible déspota. Quedó así evocado el peligro de deslizarse hacia una dictadura, tanto más cuanto que el presidente Piñera dijo que estábamos “en guerra” contra un enemigo poderoso.
El presidente que decretó el estado de excepción constitucional tiene la facultad administrativa de hacerlo —la potestad que el pueblo les ha conferido a los funcionarios elegidos. Pero por falta de carisma personal y por su propia historia de alianzas comerciales, este presidente carece de la autoridad que le haría posible identificarse con la mayoría del pueblo como un líder[3]. Por eso, cuando el 22 de octubre por la tarde apareció en cadena nacional pidiendo disculpas y ofreciendo el despacho rápido de medidas que parecen responder a las necesidades más sentidas de la mayoría de excluidos sociales en Chile, éstos no le prestaron oído ni confianza.
Pese al cambio en la actitud del presidente y de varios de sus ministros —cambio que algunos saludaron como una “victoria” del pueblo —así Oscar Landerretche, expresidente del directorio de la estatal Codelco— las manifestaciones multitudinarias y pacíficas de protesta prosiguieron y hasta se fortificaron con una huelga general por 24 horas convocada por la CUT y otras organizaciones de trabajadores. La mayoría de quienes participaban llevaban adelante la protesta de manera pacífica y hasta festiva —cacerolazos, danzas, rayados de muros—, lo que el gobierno se empecinó en no ver durante los primeros cinco días, echándola en el mismo saco de la supuesta “guerra” contra los “vándalos” (“alienígenas” según Cecilia Morel).

De la anomia a la vida

Dije que el estado de excepción es uno de ausencia de ley —o anomia. Toda vida cuando se siente sofocada atraviesa por una cierta anomia. Es uno de los momentos de una búsqueda. No es el último. Tiene de angustioso que, mientras dura, no se ve con claridad ninguna salida. Se la busca en forma irracional. Por ejemplo, destruyendo el metro como lo hemos visto. Quien lo destruye no sabe por qué lo hace. Pero siente oscuramente tal vez que esa serpiente subterránea que recorre el gran Santiago desde los barrios pobres hasta los ricos, ida y vuelta, representa un vínculo de explotación, más que de comunicación: la explotación que padecen sus padres al viajar desde los suburbios hacia el oriente de la ciudad para hermosear un jardín ajeno, o a sentarse largas horas de cajera en un supermercado, por una miseria de sueldo.
Antes del decreto presidencial del estado de excepción, el pueblo mismo se había puesto ya al margen de la ley, pues sentía oscuramente que el derecho vigente no daba para más. Exceptuarse de la ley era una forma de buscar una nueva ley, esta vez ley de vida, sintiendo que no había oposición entre anomia y ley, pues también esta anomia contenía el deseo y el dinamismo de una búsqueda de vida[4]. 

Evolución errática pero creativa

La vida se desarrolla y evoluciona erráticamente por momentos, pero lleva en su interior mismo — el “Dedans” (“Interior”) de Teilhard de Chardin— el dinamismo que crea y configura seres inesperadamente nuevos y capaces de sobreponerse a las crisis externas —erupciones, meteoritos, glaciaciones. Al reproducirse y mutarse a veces en forma sorprendente, se agrupan en múltiples figuras de herencias que llevan adelante la evolución de la vida desde los primeros microbios y células eucariotas del precámbrico, hace 2.700 millones de años, pasando por las plantas acuáticas y terrestres, hacia los animales y los simios y homínidos de la era terciaria, hace 7 millones de años. Así ha ido evolucionando la materia en su encaminarse progresivo hacia la conciencia, la racionalidad, la afectividad, la comunidad. Y la historia humana sigue también ese ritmo evolutivo con todos sus vaivenes anómicos y creativos y sus pulsiones destructivas y constructivas.

Lectura bíblica de la anomia

La coyuntura anómica de excepción, en sus dos aspectos de levantamiento espontáneo y de decreto presidencial, puede leerse también con el rasero de los símbolos bíblicos, pues éstos tenían y tienen referentes reales en la historia humana. Los símbolos bíblicos y de otras religiones o culturas permiten leer la vida diaria y las estructuras sociales con una clave que escudriña las profundidades del alma individual y colectiva de donde brotan las pulsiones que determinan la existencia individual y social, como el eros y la thánatos, la vida y la muerte.
Tres textos bíblicos, dos de Pablo y uno de Juan, nos guiarán en este propósito.
En la carta de Pablo a los Romanos (3,21) se lee una afirmación paradójica sobre la inutilidad de la ley antigua, la de Israel: “ahora, sin ley, la justicia de Dios se ha manifestado”. Es una expresión paradójica —porque niega la ley, pero afirma la justicia de Dios que también es una ley.
Para entender la paradoja, recurrimos a otro texto de Pablo: “Dios nos ha confiado el servicio de una nueva alianza, no de la letra, sino del espíritu, porque la letra mata y el espíritu vivifica” (literalmente hace vida) (2 Cor 3, 6). Aquí la letra es la de la ley que establecía el código jurídico de la antigua alianza. Pero para Pablo ha sucedido un hecho que elimina la ley antigua cuya letra ahora mata. Ese hecho es la constitución de una nueva alianza por el acontecimiento del mesías Jesús —un mesías que ya no está físicamente presente, pero cuya inspiración o espíritu vivificante vive en medio de todos. Esa inspiración mesiánica da lugar a una nueva ley a la que Pablo llama “justicia de Dios”, inmediatamente conectada con la inspiración vital del “espíritu vivificante”.
Lo que ha acontecido es que, tras el advenimiento y la ida del mesías Jesús (2 Cor 3, 1), se le ha encargado a Pablo que se ponga al servicio de la justicia de Dios, esa que, rompiendo todas las barreras de injusticia, une a todos los seres humanos en el nuevo espacio llamado “mesías”, donde “ya no hay griego ni judío, esclavo ni liberto, hombre ni mujer” (Gal 3, 28). Tal es el advenimiento de la justicia de Dios.
Este evento no es el de alguien que vendría de fuera a imponer o instaurar carismática o violentamente un nuevo orden social y jurídico —la nueva alianza. El mesías Jesús ya no está en el horizonte de la historia. Los sueños de hacerlo rey se han esfumado para siempre. Y también los de su vuelta o parusía. Al hablar de su “espíritu”, Pablo está apuntando a una experiencia íntima que él vive intensamente, pero que está a disposición de todos. Se trata solo de volverla consciente en la comunidad. Este era el servicio encargado a Pablo: despertar conciencia.
Esa conciencia se encuentra también más tarde en el evangelio de Juan, donde se insiste en que el mesías Jesús, se ha alejado definitivamente, lo que angustiaba a sus seguidores. Sin embargo, ese alejamiento era necesario para que la comunidad descubriera en sí misma, en el diálogo y la discusión comunitaria, que la respiración o el soplo del espíritu —su ardor mesiánico— está latente en cualquier grupo humano, pujando por expresarse de diversas maneras. El nombre de paráclito resume el evangelio de Juan las funciones de “abogacía”, defensa de los débiles, vocería, y “consuelo” o apoyo de los afligidos que cumplía Jesús y que ahora debe cumplir el grupo mismo, con la fuerza que le viene desde adentro: “Si no me voy, no viene el paráclito (abogado, consolador)” (Juan 16,7): la espera de un líder carismático (mesías) que viniera de afuera paralizaría la energía interna que pugna por manifestarse en el grupo mismo.
Algo así como esa energía es la que hemos podido experimentar ahora en nuestra situación de excepción. Pienso en los muchos gestos y acciones solidarias que han brotado sin ley alguna, — en medio de la anomia—, como las de atender a los heridos, prestarse servicios entre vecinos, barrer calles y plazas, formar cabildos en los barrios para ir reconstruyendo una sociedad nueva, y muchas otras que se inspiran en lo más profundo y lo mejor que hay en nuestra humanidad
Así han vuelto a ponerse de pie los injustamente tratados, los excluidos. Desde Pablo es posible interpretar estas acciones como un eco de la “justicia de Dios”, esa que une lo que está separado por odios o prejuicios. Con la palabra “Dios”, Pablo simboliza lo constructivo, lo amoroso, lo erótico de las profundidades unitivas de lo humano, lo que crea nueva vida y termina con la ley antigua que llevaba a la muerte. No se trata —ni para Pablo ni para nosotros— de un dios que desde afuera venga a interrumpir procesos humanos. Hablaba Pablo y hablamos nosotros de un don que los pueblos a veces descubren en sí mismos, un mesías colectivo, no un visionario individual o líder carismático, ni tampoco una iglesia o un partido que pretenden saberlo todo, sino un pueblo en movimiento y solo por eso “mesiánico”.
Así podemos leer e interpretar también el momento que estamos viviendo hoy: la oscuridad de la anomia que experimentamos refleja la muerte que la Constitución de la dictadura trae consigo y sigue produciendo por mano de militares que pretenden hacer cumplir la ley en estado de excepción. Pero esta ley que ya no sirve y esta ilegalidad o anomia que se vive en las manifestaciones populares traen en sí el germen de la vida que tarde o temprano se dará una nueva ley.
¿Por qué vías? Sin poder predecirlas, porque solo “se hace camino al andar”, hay que comenzar por dar dos pasos: el primero depende de lo que queda de la administración pública y de su capacidad de devolver el orden público; el segundo, desde el pueblo hay que dar pasos de participación activa —como el de los cabildos que ya están creándose— para construir un nuevo pacto social o una nueva constitución.


Manuel Ossa B., 23 y 27 de octubre 2019


[1] El “estado de excepción constitucional” está definido por la ley 18415 del 14 de junio de 1985 y contempla cuatro variantes: estado de emergencia, estado de asamblea, estado de sitio y estado de catástrofe. Cada una de estas variantes se aplica a una situación distinta y con varias modalidades. El estado de emergencia se aplica por decreto presidencial en caso de “grave alteración del orden público”.

[2] Cf. Giorgio Agamben, State of Exception, The University of Chicago Press, edición Kindle Amazon, pos. 338)
[3] Según Agamben, la autoridad es diferente de la potestad, pero ambos conceptos configuran un sistema en el que se relacionan entre sí en una oposición que las mantiene a ambas. Ver Giorgio Agamben, o.c. State of Exception, chap. 6: “Auctoritas and Potestas”.
[4] Cf. Agamben, o.c. pos. 981, chap. 5.4

Chile Despertó. Voces desde la fe el contexto de la Crisis Social y Política en Chile.




La semana pasada, y tras el anuncio por parte del Ministerio del Transporte del alza del pasaje del Metro, miles de jóvenes estudiantes se volcaron a las calles y llamaron a evadir esta resolución (El valor del pasaje actual equivale a 1,17  USD, siendo de los pasajes más caros en américa latina)[1] estas protestas fueron generadas principalmente por estudiantes secundarios que hace meses vienen sufriendo una brutal represión[2] además a nivel legislativo promoviendo iniciativas de ley sobre control de identidad a menores de edad por sobre iniciativas que tienen que ver con temáticas de protección hacia niños y niñas[3].

Estas manifestaciones empezaron a crecer masivamente con una importante adhesión y simpatía de la ciudadanía que identifican que el alza de los pasajes fue la gota que rebalso un descontento social acumulado por mucho tiempo, frente a respuestas de autoridades que “bromean” con los reclamos de ciudadanía[4]

Este descontento social lo explica con claridad el periodista Daniel Matamala en una nota publicada en CNN que resume con “es  la educación desigual, las pensiones de hambre, la humillante atención de salud, las corrupciones y las colusiones”[5].

Diferentes organismos de la sociedad civil, iglesias[6] y actores relevantes se han manifestado sobre los problemas de fondo de la situación[7] no obstante se ha escuchado de parte del gobierno el énfasis exhaustivo en la “seguridad pública”.[8]

Durante la noche del día sábado, se ha ordenado toque de queda, esta orden que restringe los derechos para la libertad de reunión y libertad de locomoción desde un horario determinado, pero que ha sido respondido con manifestaciones entre ciudadanos y fuerzas militares[9]

Esta crisis social encuentra a Chile políticamente desarticulada, las iniciativas se han dado de manera más bien espontaneas, no obstante han contado con adhesión para la organización de otras fuerzas políticas y sociales que intentan ser un interlocutor, pero que sin duda las manifestaciones realizadas sobrepasa la fuerza que puedan tener [10]quienes están convocando a un paro nacional para este día lunes 21 de octubre.

La situación se torna aún más grave con los hechos que tienen que ver con desordenes en la vía pública, saqueos, incendios, algunos de ellos se sospecha la propia intervención de las fuerzas policiales,[11] y sin duda de personas que canalizan su malestar a través de la destrucción. Existe temor en algunas personas por pensar que existe un plan de profundizar la crisis para validar las fuerzas represivas en las manifestaciones que a lo largo de Chile se han realizado a través de convocatorias en “cacerolazos”. Hasta el momento se divaga información sobre personas muertas y heridas en diferentes puntos del país.[12]

En Santiago sigue un clima de bastante movimiento, se escuchan sirenas y el comercio se mantiene cerrado o con resguardo. En regiones se han iniciado también movilizaciones, diferentes voces apuntan a un inicio de conflicto que no tendrá una pronta solución.

Es relevante seguir monitoreando la situación en espacial debido al toque de queda[13],  el cual no teníamos desde tiempos de la Dictadura Militar. Hasta el momento según el reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos, informa: Cinco personas fallecidas por la presunta acción de militares y de carabineros por las que el INDH está presentando querellas por homicidio; casi 226 personas heridas, de las cuales 123 presentan lesiones por armas de fuego; mil 692 personas detenidas; y más de 26 acciones legales en favor de 129 víctimas, son parte de los últimos anuncios entregados por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH)[14].

En este contexto, la voz de diferentes actores sociales e Iglesias se han expresado, en este documento se espera visibilizar la mayoría de esas voces y sus distintos comunicados para la realización de un análisis en el área de Fe y Desarrollo de la organización, sugiriendo algunos mensajes claves para este contexto, así también señalamos algunas de las acciones que hemos realizado desde el área de Incidencia Pública[15] y el último mensaje presidencial a la fecha[16].

* Este escrito corresponde a una introducción del Reporte: Síntesis sobre: “La Voz de las Religiones en el contexto de la Crisis Social y Política en Chile”. para World Vision, con fecha del 22 de Octubre del 2019. El cual lo pueden descargar aquí:




[1] 24Horas.cl Tvn. (18.10.2019). Santiago entre los más caros: revisa cuánto vale el Metro en toda Latinoamérica. 24Horas.cl Tvn. Recuperado: https://www.24horas.cl/nacional/santiago-entre-los-mas-caros-revisa-cuanto-vale-el-metro-en-toda-latinoamerica-3667962
[2] Diario Uchile. (11 de octubre 2019). Apoderados del Instituto Nacional denuncian permanente represión de Carabineros a estudiantes. Diario Uchile. Recuperado: https://radio.uchile.cl/2019/10/11/apoderados-del-instituto-nacional-denuncian-permanente-represion-de-carabineros-a-estudiantes/
[3] J. M. Ojeda y P. Catena. (11 de Marzo 2019). La Defensora de la Niñez: “Reforma al control de identidad no se sostiene en evidencia”. La Tercera. Recuperado: https://www.latercera.com/nacional/noticia/la-defensora-la-ninez-reforma-al-control-identidad-no-se-sostiene-evidencia/565628/
[4] El Desconcierto. (19 de Octubre 2019). Las incendiarias frases del gabinete de Piñera que detonaron la crisis social. El Desconcierto. Recuperado: https://www.eldesconcierto.cl/2019/10/19/las-incendiarias-frases-del-gabinete-de-pinera-que-detonaron-la-crisis-social/
[5] Daniel Matamala.(20 de Octubre 2019) Columna de Daniel Matamala: El pacto. CNNCHILE.COM, Recuperado: https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/columna-de-daniel-matamala-el-pacto_20191020/
[6] Especial "Chile se Moviliza" en kairosnews.cl
- Conferencia de Religiosos y Religiosas de Chile invita a unirse en oración «Ante las Injusticias»
- Los Franciscanos al Pueblo de Chile
- Iglesia Metodista de Chile: «La Indignación de un Pueblo»
- Grupo de Reflexión y Acción por la Paz: “No nos romperán la Esperanza”
- COR: “Les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cesen la represión”.
- Mujeres Iglesia: «Esto tiene nombre y se llama pecado social»
- Celestino llama a la paz: «Estamos triste por la violencia de estos días», dice
- «Estamos en una sociedad cansada, indignada y endeudada», dice Obispa Luterana
- Conferencia Episcopal llama a «Cuidar la convivencia: la paz es fruto de la justicia»
- Estado de Emergencia en Santiago obliga a suspender peregrinación religiosa
- Tony Mifsud dice que “el sistema no da para más” y propone 4 claves éticas para reflexionar en el momento actual
- Declaraciones Públicas de Organizaciones de la Sociedad Civil
[7] Comunidad de Organizaciones Solidarias. (20 de Octubre de 2019). Carta abierta de la Sociedad Civil: Hacia un Nuevo Pacto Social. comunidad-org.cl. Recuperado: http://comunidad-org.cl/2019/10/20/carta-abierta-de-la-sociedad-civil-un-nuevo-pacto-social/
[8] Consuelo Ferrer. (20 de Octubre de 2019) Gobierno respalda intervención militar y entrega balance: Tres muertos, dos heridos a bala y 716 detenidos. Emol. Recuperado: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/10/20/964926/Gobierno-defiende-intervencion-militar-balance.html
[9] Natalia Figueroa. (20 de Octubre 2019) "Por una vida digna”: Convocan a paro nacional para este lunes. El Desconcierto. Recuperado: https://www.eldesconcierto.cl/2019/10/20/por-una-vida-digna-convocan-a-paro-nacional-para-este-lunes/
[10] El Mostrador. (19 octubre 2019) Rebeldía generalizada: en Santiago manifestantes desafían el toque de queda y estado de emergencia se extiende a más regiones". ElMostrador. Recuperado: https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2019/10/19/rebeldia-generalizada-en-santiago-manifestantes-desafian-el-toque-de-queda-y-estado-de-emergencia-se-extiende-a-valparaiso-y-concepcion/
[11] Editor Principal. (20 octubre 2019) Vandalismo: Carabineros rompen semáforo y sería durante el Toque de Queda [VIDEO]". . Ilustrado. Recuperado: https://www.ilustrado.cl/2019/10/20/carabineros-toque-de-queda-vandalismo/
[12] Ignacio Guerra. (20 de Octubre de 2019) Encuentran dos cuerpos tras incendio en Construmart de La Pintana: Número de fallecidos aumenta a 10". EMOL. Recuperado: Emol.com - https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/10/20/964955/Dos-cuerpos-Construmart-Pintana-incendio.html
[13]Noticias INDH. (29 de Octubre del 2019) 22 personas lesionadas, denuncias de desnudamientos, torturas y malos tratos por Fuerzas de Orden dejan jornadas de protestas. INDH. Recuperado: https://www.indh.cl/22-personas-lesionadas-denuncias-de-desnudamientos-torturas-y-malos-tratos-por-fuerzas-de-orden-dejan-jornadas-de-protestas/
[14] Noticias INDH. (22 de Octubre del 2019)INDH anuncia querellas por cinco personas fallecidas en Estado de Emergencia. INDH. Recuperado: https://www.indh.cl/indh-anuncia-querellas-por-cinco-personas-fallecidas-en-estado-de-emergencia/
[15] Anexo 1
[16] Anexo 2

martes, 28 de agosto de 2018

Carta abierta al general Pinochet Confraternidad Cristiana de Iglesias, 29 de agosto de 1986

Señor
Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte
Presidente de la República de Chile
Presente
Señor Presidente:
Luego de un período de profunda reflexión y oración, los abajo firmantes hemos resuelto dirigirnos a usted a través de la presente carta abierta, con el objeto de hacerle saber nuestro sentir acerca de la grave situación de nuestro país.
Le escribimos en nuestra calidad de pastores, impulsados por nuestra responsabilidad de velar por la vida de todos los hijos de Dios y apremiados por los miembros de nuestras iglesias que, agobiados por las grandes dificultades que enfrentan, reclaman la voz de sus pastores.
La autoridad de nuestra palabra proviene del llamado de Dios que a través de la Biblia nos urge a ser “atalayas” (Ezequiel, 33.1-9) que alerten al pueblo de los peligros que amenazan su vida, y advierten a los que actúan injustamente acerca de las consecuencias de su proceder.
1. La mayoría de nuestras iglesias locales se encuentran ubicadas en los sectores más humildes de la ciudad y del campo. Por tal razón, en nuestra labor pastoral constatamos a diario el grave deterioro de las condiciones de vida de la población.
Las palabras hambre, cesantía, desnutrición, enfermedad, hacinamiento, deserción escolar, etc., son las que más verazmente describen la dramática situación de gran parte de la población chilena. Y de la desesperación y frustración que genera esta situación, surge un conjunto de enfermedades sociales que están destruyendo la convivencia familiar y comunitaria: la drogadicción en jóvenes y niños, la prostitución juvenil e incluso infantil, el incremento alarmante de la delincuencia y, lo que es aún más trágico, un notable incremento de suicidios de causalidad social.
No necesitamos ser economistas ni manejar estadísticas para darnos cuenta del abismo que existe entre este triste país real, y lo que proyectan generalmente las cifras oficiales o la publicidad televisiva. Realmente nos resulta imposible conciliar el país que vemos con nuestros ojos, y el país que proyecta la publicidad estatal.
A la luz de nuestra fe cristiana, esta situación es un escándalo, y se contrapone radicalmente a la voluntad de Dios, quien por puro amor puso la creación, que sólo a él pertenece (Salmo 24), al servicio de todos los seres humanos, sin discriminación de ninguna especie. En nombre de este Dios, proclamamos que ningún Estado, y menos aún si pretende inspirarse en los principios cristianos de justicia, puede supeditar la satisfacción de derechos tan vitales, como la salud, la educación, la vivienda, al puro “libre juego” de las leyes del mercado.
2. Como es natural, la situación antes descrita ha ido generando un creciente descontento popular. Es propio del ser humano reaccionar cuando sus necesidades básicas están insatisfechas. Sin embargo, constatamos en la actual situación del país, una inexistencia total de canales normales, permitidos y respetados, para expresar ese descontento y demandar soluciones. La gente no tiene a quién recurrir, dónde reclamar, dónde participar constructivamente para resolver sus problemas. La experiencia más universal de los pobres es que han golpeado muchas puertas, pero todas permanecieron cerradas. Y entonces recurren a las iglesias que, apremiadas por la situación, se han visto obligadas a desplegar múltiples esfuerzos para paliar la situación de miseria. Pero esos esfuerzos –que no son función primordial de las iglesias, sino del Estado- no dan abasto.
Así, a la experiencia de la pobreza se suma la experiencia del desamparo, de la soledad, de la falta total de oportunidades de participar activamente en la solución de los propios problemas. Todo esfuerzo se torna inútil.
Esta realidad también se contrapone a la voluntad de Dios. Dios invitó a todos los seres humanos a colaborar con Él en la tarea de mantener y recrear la vida en este mundo (Génesis 1.27-28, Salmo 8). Cuando se proscribe la participación responsable de todos los ciudadanos en la construcción de una sociedad justa, se proscribe lo más distintivo de la realidad humana: ser “imagen y semejanza” del Dios creador de la vida.
3. Es debido a la inexistencia de canales normales de participación social y política que los sectores más afectados por la situación del país han ideado, a través de sus organizaciones y dirigentes, formas alternativas para expresar el descontento, como lo son las llamadas “jornadas de protesta”, los llamado a “paro” de actividades y otras múltiples formas de manifestaciones sectoriales, concebidas como medios pacíficos y cívicos de protesta. Aunque las leyes vigentes proscriban estas manifestaciones, como cristianos las reconocemos como éticamente legítimas y justas, por cuanto no existen otros canales para una real y efectiva expresión de demandas de la población.
Estamos absolutamente conscientes y a la vez consternados porque en todas estas manifestaciones se han producido hechos graves de violencia, con un alto costo en vidas humanas y en destrucción de bienes de la comunidad o privados. Sin embargo, creemos que la explicación de estos acontecimientos, debe buscarse en el hecho mismo de que no existen otros canales más normales de participación, en la gran agresividad acumulada en algunos sectores por la precariedad de sus condiciones de vida, y en el modo en que estas manifestaciones son reprimidas. No creemos que la responsabilidad de estos hechos pueda atribuirse a los convocantes de tales manifestaciones. Los dirigentes, sean laborales, profesionales, estudiantiles o políticos, que han asumido la convocatoria de estas manifestaciones, lo han hecho por mandato de sus propias bases, y en la legítima búsqueda de formas pacíficas de canalizar el clamor popular por un cambio en el país.
Declaramos, pues, que los frecuentes procesos en contra de estos dirigentes son injustos. Ellos son personas que, arriesgando su propia seguridad, se ponen al servicio de sus organizaciones y de la comunidad nacional. No es justa una ley que considere a tales ciudadanos como delincuentes.
¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! ¿Y qué haréis en el día del castigo? (Isaías 10.1-3).
4. Con tristeza hemos constatado en repetidas oportunidades que vuestro gobierno en vez de procurar escuchar y reconocer las razones del descontento popular, ha concentrado todo su esfuerzo en la incomprensible tarea de inhibir, reprimir, desvirtuar y desconocer toda forma de manifestación popular.
Para ello se ha recurrido a los mecanismos jurídicos que el propio gobierno ha creado y sobre todo al recurso de la fuerza, destinando numeroso contingente armado para la represión directa e indiscriminada de las manifestaciones públicas. Nos preocupa el que miembros de las Fuerzas Armadas, hijos del pueblo chileno, hayan sido llamados a reprimir a sus propios hermanos.
Nos parece peligroso enfrentar a las Fuerzas Armadas con los civiles. Nuestra propia mirada a esta situación nos permite concluir que en aquellos sectores donde las manifestaciones de descontento no han sido reprimidas por la fuerza, no se han producido hechos graves de violencia. La presencia exagerada de contingente militar actúa –aun cuando no sea su propósito- como una provocación, activando la agresividad acumulada en los sectores más sufridos.
Además de la represión directa a las manifestaciones, hemos sido testigos directos o indirectos de múltiples formas de disuadir toda forma de participación por el recurso del miedo. De esta manera entendemos los allanamientos masivos a poblaciones que han significado graves vejaciones para los afectados, además de ser un atentado contra el derecho a la privacidad, y las virtuales ocupaciones del centro de Santiago, como en otros sectores de la ciudad. El mismo propósito parecen tener muchos hechos nunca aclarados, en que grupos de “desconocidos” secuestran a personas, especialmente jóvenes, profiriéndoles amenazas y torturas físicas o psicológicas, o asaltan locales de instituciones solidarias eclesiales o civiles. Existe un clima de temor en la población que produce una permanente inseguridad, y que sin duda está afectando psicológicamente a todos, y en especial a los niños.
A la luz de la Escritura, estos hechos son inaceptables. La tarea de un buen gobierno es escuchar y brindar protección a sus habitantes:
He aquí que para hacer justicia reinará un rey y los jefes juzgarán según derecho. Cada uno de ellos será como el refugio contra el viento y protección contra la tempestad, como canales de riego en tierra seca, como la sombra de una gran roca en el desierto (Isaías 32.1-2).
Cuando un gobierno recurre con frecuencia al miedo y a la represión como fundamentos de su estabilidad, está contraviniendo esta condición básica de todo buen gobierno.
5. Desde que se iniciaron las protestas en 1983, la situación de Derechos Humanos en nuestro país ha tenido un franco deterioro. A la persistencia de situaciones graves como el exilio, la falta de respuesta a los casos de detenidos desaparecidos, a la impunidad en que han permanecido crímenes como los del joven Eduardo Jara, el dirigente Tucapel Jiménez, la Sra. María Loreto Castillo (la “dinamitada”), se han consumado otros graves hechos que han horrorizado a la opinión pública nacional e internacional.
Allí está el caso de los tres profesionales degollados, el presunto “suicidio” de tres familiares del artista Benedicto Salinas, el caso de los dos jóvenes quemados vivos y la muerte en extrañas circunstancias del joven dirigente estudiantil Mario Martínez.
Es sumamente grave que estos hechos permanezcan sin ser aclarados. La percepción de ineficacia de los órganos de justicia para resolver estos hechos produce una gran inseguridad en la población. Es muy peligroso cuando un pueblo tiene la convicción de que no hay justicia, porque allí se alimenta la tentación de asumir la justicia en las propias manos.
Si su gobierno realmente quiere trabajar por la tranquilidad y paz públicas, debe cooperar al máximo por que se aclaren estos hechos y se sancione a los que resulten culpables.
Según el profundo mensaje bíblico que inspira nuestra palabra, la paz sólo puede ser fruto de la justicia:
…y el fruto de la justicia será la paz, la acción del derecho, calma y tranquilidad perpetuas
(Isaías, 32.17).
6. Como pastores estamos preocupados, pues percibimos que su gobierno se muestra más preocupado por su imagen pública que por resolver los problemas reales que aquejan al país. Con demasiada rapidez se califica a quienes hacen críticas dentro o fuera del país, como “enemigos de la patria” o “títeres del comunismo internacional”. Las declaraciones oficiales de diversos funcionarios de gobierno tienden a identificar todo acto de “oposición” con “la violencia subversiva”.
Como pastores, reconocemos como amigos del pueblo de Chile a todos quienes, cualquiera sea su nacionalidad, confesión religiosa o convicciones políticas, manifiestan preocupación genuina por la vida de los chilenos. Tal preocupación es expresión de la más básica hermandad entre los seres humanos, valor muy preciado por todos los verdaderos cristianos.
En nuestra opinión, el rostro de un país es la vida de su pueblo. Si su gobierno quiere mejorar el rostro del país, debe escuchar el clamor de su pueblo y actuar en consecuencia.
7. Todos los hechos que hemos descrito, cuyos elementos centrales son un gran descontento popular y una falta de voluntad política del gobierno de tomar seriamente en cuenta este descontento, han venido configurando un verdadero y lamentable clima de guerra en el país. A las manifestaciones de descontento se ha respondido con el recurso de la fuerza. Esto ha ido provocando en muchas personas, especialmente jóvenes cuya vida no tiene ningún futuro en las actuales condiciones, la convicción de que sólo se pueden cambiar las cosas recurriendo también a la fuerza y, en consecuencia, entran en el juego de la violencia.
Hoy, la posibilidad de incremento de acciones violentas y armadas, sea para
cambiar o mantener la actual situación, no parece tan lejana. Hechos recientes como el hallazgo de arsenales ocultos en diversas zonas de nuestro país y el condenable secuestro del coronel Mario Haeberle, podrían ser indicios claros de esta tendencia. Y esto es muy grave. Nuestro pueblo ama la paz y no quiere la guerra. Ya son demasiadas las heridas acumuladas como para profundizarlas. Es tiempo de detener la espiral de violencia antes de que sea demasiado tarde. Lo que está en juego es la existencia misma de Chile como sociedad verdaderamente humana.
8. La espiral de violencia no se puede detener con más violencia. Como pastores, estamos convencidos de que la única forma de detenerla es abriendo las puertas a la plena participación ciudadana en la búsqueda de un consenso para la reconstrucción de un país de hermanos que ha dejado de ser tal. En nombre de Dios, dador y sostenedor de la vida, proclamamos la urgente necesidad de restablecer una sociedad participativa, pluralista y democrática, basada en el respeto a los Derechos Humanos.
No creemos que la solución sea mágica. Pero tenemos plena convicción de que el pueblo chileno tiene la madurez y la tradición democrática como para responder a la altura de los actuales desafíos.
En consecuencia, hacemos un responsable, firme y urgente llamado al gobierno que usted preside, a realizar un acto de desprendimiento y amor por el país, dando curso inmediato a un proceso de transición democrática que el propio pueblo de Chile determine a través de sus variadas organizaciones.
De no escuchar éste y muchos otros llamados, su gobierno, y en esa medida, las instituciones armadas, se están haciendo responsables del creciente clima de guerra que tendrá imprevisibles consecuencias para el país, y acreedores del juicio de Dios por la sangre derramada.
¡Que Dios le dé la sabiduría necesaria en este momento para acoger este llamado!
Los pastores que firman esta Declaración son:
Obispo Enrique Chávez, Iglesia Pentecostal de Chile; Dr. Jorge Cárdenas, Moderador Iglesia Evangélica Presbiteriana; Obispo José Flores, Iglesia Comunión de los Hermanos; Pastor Edgardo Toro, Director nacional Iglesia Wesleyana Nacional; Obispo Sinforiano Gutiérrez, Misiones Pentecostales Libres; Pastor Narciso Sepúlveda B., Presidente Misión “Iglesia Pentecostal”; Pastora Juana Albornoz, Misión Apostólica Universal; Obispo Isaías Gutiérrez, Junta Directiva de la Confraternidad Cristiana de Iglesias; P. Juan Sepúlveda, Presidente; Vicario Pedro Zavala, Secretario [Iglesia Evangélica Luterana en Chile]; Hno. Óscar Avello, Prosecretario; P. Leonardo Gajardo, Tesorero; P. Dagoberto Ramírez, Vocal.

[En nuestro país, sólo un medio publicó de manera íntegra la Carta abierta a Pinochet. Hablamos de la revista Mensaje, vol. XXXV, n° 353, octubre de 1986, p. 428-431. Los otros dos órganos que cubrieron la noticia ytranscribieron algunos párrafos de la citada carta fueron Solidaridad, núm. 231, septiembre de 1986, p. 8 y Análisis, año IX, n° 156, 2 al 8 de septiembre de 1986, p. 17-19]